lunes, 30 de noviembre de 2015
lunes, 23 de noviembre de 2015
NO, porque te quiero
... ”El padre que ama, corrige”... ¿Es esta
frase verdadera? ¿Por qué debemos poner límites a nuestros niños?
Si nos
ponemos a mirar nuestra realidad actual, nos damos cuenta que cada vez es más
frecuente encontrarnos con personas (niños y adultos) fuera de control, que no le ponen ningún freno a la expresión
de todo su sentir y pensar aunque su proceder agreda o falte el respeto a los
demás. Y muchas veces, la responsabilidad de estas situaciones, se la debemos a
la falta de límites, que deben aprenderse desde pequeños.
La vida es un
camino que debemos recorrer con límites para llegar a destino a salvo, como
cuando uno va en una ruta y necesita de señales, caminos arreglados y respetar
las reglas de lo permitido o no para lograr su objetivo con seguridad.
Muchas veces
creemos que decir “no” es falta de amor, sin embargo, para que el niño/a crezca
saludablemente, es necesaria una buena dosis de “no” y de “si” pues es de esta
manera, como irá logrando sentirse amado, querido y valorado. Lo primero que
debemos saber es que cuando le decimos “no” a algo que él o ella quieran, no lo
estamos perjudicando, muy por el contrario: el niño/a necesita sentirse
protegido/a y cuidado/a y esto lo logra cuando está seguro/a de que sus padres
le atiende y cubren sus necesidades. Recuerda, un “no” a tiempo puede salvar la
vida de tu hijo/a.
Los límites
le enseñan al niño/a, los modos adecuados de mostrar sus emociones, las cosas
que se pueden o no hacer en base a los valores familiares. Le ayudan a ser
organizado, auto disciplinado, a lograr sus metas, a comportarse adecuadamente
evitando riesgos y respetando a los demás y a tolerar mejor la frustración,
porque debe adaptarse a no poder tener todo lo que quiere, sin por esto
sentirse menos. También logra autonomía y se vale por sí mismo pudiendo usar la
libertad con responsabilidad.
Entonces...
¿cómo hacemos para poner límites?
Ante todo,
contemplar que para cada edad de tu hijo/a es necesario que establezcas pautas
adecuadas a su desarrollo y características, las que, a medida que vayan
creciendo deberás ir adaptando.
Para
establecerlas, deberás tener presente, qué es lo permitido y qué no para poder
delimitar las conductas de tus niños. Es importante saber que lo que se limita
son las “acciones” y no los sentimientos (lo que hace y no lo que siente) ya
que el niño debe poder expresar siempre su estado anímico, confiando que sus
padres lo podrán contener si está triste o enojado, pero tener conocimiento de
cómo debe manifestar sus emociones adecuadamente.
La meta es: ser claros, concisos, coherentes y
hacer cumplir lo que hemos considerado que es lo mejor para nuestros hijos.
Esto requiere de vos, mucha paciencia y perseverancia.
Los límites
deben ser explicados mediante una
charla familiar donde puedan acordar concretamente qué cosas se esperan del
niño/a. (por ejemplo: “si te enojás con tu hermana, no le pegues”, o “si
desordenás tus juguetes, debés guardarlos antes de dormir” o “en esta familia
no comemos caramelos antes de almorzar”)
Es probable que al principio, los pequeños no
quieran o se olviden de respetarlos, por lo que será necesario recordarlos y hacerlos cumplir, aunque
no más de tres veces. De seguir en la misma actitud, inevitablemente deberá
haber consecuencias por la falta de
cumplimiento. Y este último punto no debe ser mal entendido. Los límites se
ponen con afecto y se ejecutan “antes de enojarnos”. Cuando hablamos de hacer
respetar los límites, no hablamos de castigo, ni de ser crueles, ni de
avergonzar en público, ni de amenazar con dejar de amar al niño/a. Esto podría
dañarlo emocionalmente. Sanción y buen trato deben ir de la mano.
Se trata de hacerlos responsables de su forma de
actuar, de su conducta no acertada. Es bueno poder ayudarlos a expresar y
entender su emoción, pero explicarle que su reacción no es la apropiada y que
no será aceptada. Esto le servirá para reconocer su error pero a la vez se
sentirá entendido. Y el proceso de buscar una solución al problema será más
sencillo. (Por ejemplo podríamos decirle: tu primo te usó sin permiso tus
juguetes y dejó todo desordenado, entiendo que estés enojado, pero eso no te da
permiso para romper sus cosas. ¿Qué otra cosa podrías hacer?)
Es más eficaz cuando el pequeño puede reparar
lo que ha dañado, sea una relación (pidiendo perdón, por ejemplo) o un objeto.
Algunas veces es necesario calmar al niño antes de poder sancionarlo, en este
caso bien viene darle un tiempo para reflexionar a solas en algún lugar de la
casa donde esté acompañado (por un tiempo no mayor a su edad en minutos, cinco
años: cinco minutos).
Más difícil
pero necesario es, dentro de las medidas de cuidado, dejarlo experimentar el
resultado de sus actos. (Por ejemplo: si no obedece tapando las fibras, dejar
que se estropeen y no comprarle otras.) Otra opción, es limitarle alguna
actividad u objeto (TV, salidas, juguete, etc) siempre y cuando esta medida no
perjudique su desarrollo personal (danza, fútbol, etc).
En verdad, no
existen recetas y lo anterior intenta ser sólo un disparador para que puedas
con creatividad, diseñar la mejor estrategia para la eficaz educación de tus
niños/as, la más adecuada y acorde a las necesidades de tu familia.
Lic. Alejandra D'Lucca
lunes, 16 de noviembre de 2015
Un papá nos cuenta...
Cristian, papá de de un alumno de 2°grado de la Escuela Primaria General San Martín, nos cuenta cómo impactaron los Talleres Psicosociales en su hijo y su familia.
Cierre de la Campaña Anual de Promoción de la Salud Emocional de la Familia. Octubre 2015
lunes, 9 de noviembre de 2015
Una invitación muy especial...
Nuestros amigos del plantel del Club Atlético Belgrano, Gullermo Farré y Claudio "Chiki" perez, se suman a la iniciativa de Fundación ICTUS, y les invitan a divertirse junto a los que más quieren jugando al
ENLAZADOS. Pueden comprarlo a solo $50 en www.fundacionictus.org.ar
martes, 3 de noviembre de 2015
Una mamá nos cuenta...
Ana Mariela, mamá de una alumna de 2°grado de la Escuela Primaria General San Martín, nos cuenta cómo impactaron los Talleres psicosociales en su hija.
Cierre de la Campaña Anual de Promoción de la Salud Emocional de la Familia. Octubre 2015
Cierre de la Campaña Anual de Promoción de la Salud Emocional de la Familia. Octubre 2015
lunes, 26 de octubre de 2015
Comunicación saludable = buenas relaciones familiares
Los seres humanos nacemos con la
capacidad de comunicarnos ya que mediante ella, logramos establecer relaciones
que nos ayudarán en el desarrollo de lo que seremos como personas y a
adaptarnos a vivir en sociedad.
Como familias necesitamos
conocer cuáles son las maneras óptimas para comunicarnos, ya que de ésta
dependen las buenas relaciones en el seno de la familia.
Dice el dicho
popular...”hablando se entiende la gente”... y esto es muy real.
Los padres vemos crecer a
nuestros hijos y a medida que esto sucede, vamos desarrollando distintas
estrategias para lograr comprenderlos. Mientras son bebés nos esforzamos mucho
por saber qué les pasa, porqué lloran y vamos aprendiendo a interpretar los
diferentes gestos y llantos a fin de darles una respuesta adecuada a su
necesidad.
Pero al pasar los años, cuando
los niños aprenden a hablar y pueden expresarse, pareciera que dejamos de
ocuparnos por interpretar qué nos dicen para esperar que naturalmente la comunicación de
todo lo que siente o le pasa, surja de manera espontánea.
La naturalidad y efectividad en
la comunicación serán posibles en la
medida que trabajemos para sostener un tipo de comunicación. ¡Cuál? la que nos
ayude a establecer un vínculo que permita la expresión de nuestros estados de
ánimo, de nuestras opiniones y pensamientos y de todo lo que necesitamos.
Y ésta, si bien no es tarea
fácil, es posible sobre la base de una paternidad y maternidad responsables, que
tomen en cuenta las necesidades de los
hijos, no tan sólo en los aspectos económicos o físicos, sino también
poniendo énfasis en la educación
emocional de los niños, que se logra a
través de la comunicación y expresión de los valores y de nuestros sentimientos.
También cuando le ponemos con justicia, límites.
De esta forma, podremos prevenir
conflictos derivados de la mala comunicación en la familia, que generalmente no
suceden por falta de interés en dialogar con nuestros hijos, sino porque simplemente
no hallamos la manera de hacerlo. Una buena comunicación depende de personas
que emiten sus mensajes de tal forma que pueden expresarse y compartir lo que
piensan y sienten y se saben escuchados y comprendidos. Ambas partes deberían
poder exponer libremente sus opiniones sin que nadie se sienta no escuchado o
no respetado.
Van aquí algunas sugerencias
prácticas que pueden ayudarnos a lograr una
comunicación eficaz:
- Permití que el niño/a te cuente y exprese lo que le sucede, ESCUCHALO por más que sepas que a veces no podrás concederle lo que te pide. El respeto y la aceptación del otro favorecen la buena comunicación.
- Prestale atención a lo que te dice tu hijo/a: deja tu trabajo para después y si no podés, decile en qué momento lo harás. Tal vez para vos el tema que trae no sea un problema muy grave, pero para ellos/ellas puede ser el más grande que tengan a esa edad o en ese momento. PRESTALE ATENCIÓN.
- Expresale adecuadamente (con tu cuerpo, gestos y con palabras) que estás interesado en lo que te cuenta. INTERESATE.
- Toma en cuenta que podés estar diciendo algo con tu boca que se contradice con tus gestos o acciones. Los mensajes incongruentes son muy malos para lograr entendernos. Los niños aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos.
- Por último, otro dicho:...”al buen entendedor, pocas palabras”... SÉ BREVE Y CLARO, que tu sí sea sí, y tu no sea no. Eso les da seguridad.
Lic. Alejandra D'Lucca
lunes, 19 de octubre de 2015
Clásicos que no pasan de moda
Esta semana presentamos...
¡Clásicos que no pasan de moda!
¿Sabían que jugar en familia es la mejor manera de reforzar las relaciones entre los miembros del hogar?A través del juego expresamos emociones, sentimientos, afecto y fortalecemos los lazos de unión entre las personas que participan. Es uno de los principales hilos conductores del amor entre padres e hijos además de cumplir una función educativa.
Por eso les damos algunas ideas para aprovechar este MES DE LA FAMILIA jugando juntos a juegos que aunque pasen los años siempre nos van a divertir un montón...
¡Clásicos que no pasan de moda!
¿Sabían que jugar en familia es la mejor manera de reforzar las relaciones entre los miembros del hogar?A través del juego expresamos emociones, sentimientos, afecto y fortalecemos los lazos de unión entre las personas que participan. Es uno de los principales hilos conductores del amor entre padres e hijos además de cumplir una función educativa.
Por eso les damos algunas ideas para aprovechar este MES DE LA FAMILIA jugando juntos a juegos que aunque pasen los años siempre nos van a divertir un montón...
Somos familia
Este es un espacio para que,
entre todos, podamos pensar cómo hacer de nuestras familias un lugar donde nos
agrade vivir y crezcamos felices.
Sí... porque la felicidad no
viene sola, la construimos todos los días con ganas y esfuerzo.
Ser miembro de una familia, que
te diviertas y te guste estar en ella, depende de todos y cada uno de sus
integrantes.
Así que ¡manos a la obra!... o
mejor dicho... “¡mentes a pensar!... ¿Cómo
hacemos para pasarla bien con las personas con quienes convivo?”.
Primero: recordemos que la familia es el sitio donde encontramos apoyo, amor
y comprensión. Es el lugar donde podemos
refrescarnos y recuperar energías para enfrentarnos a las cosas difíciles que a
veces nos pasan. El Creador la hizo porque Él sabe que es el mejor modo en que
podamos vivir y crecer.
Cuando pensamos en la familia nos acordamos de personas que han sido
importantes en nuestra vida (de una hermana amiga, de una tía compinche, del
abuelo que hacía magia, de papá que trabajaba todo el día, del juego con los
primos… y tantos otros). Con ellos hemos compartido salidas, emociones, olores,
sabores y tantas experiencias maravillosas (aunque algunas también pueden haber
sido desagradables).
Pero lo que es seguro es que lo que vivimos en la infancia, en el seno
de la familia nos marcará para toda la
vida y moldeará la persona que somos hoy, sellándonos con una marca única e
irrepetible, con nuestras virtudes y defectos, con valores, ideas, emociones y
sentimientos propios.
Por eso, cuando fundamos una
familia estamos formando vidas.
¿Cómo serán estas personas? Eso
depende de lo que hagamos con y por ellas.
Así que, para comenzar esta
hermosa aventura de construir cada día nuestra familia les proponemos en este
boletín mensual, una serie de actividades para que hagan ¡todos! Podrán leer,
jugar, ir de paseo, crear, imaginar...
Sabemos que el tiempo compartido
en el hogar nos ayudará a comunicar lo que sentimos, expresarnos afecto,
atender a los demás y demostrar el valor que tiene cada uno para el otro.
Así que ¡vamos a disfrutar
juntos!
Porque…¡SOMOS FAMILIA!
Lic. Alejandra D'Lucca
viernes, 16 de octubre de 2015
Mes de la familia
ESTE MES FESTEJÁ CON
TU FAMILIA. Si sos docente, tenés a cargo grupos en alguna organización
comunitaria, o SI TENÉS UNA FAMILIA, esta propuesta... ¡es PARA VOS!
martes, 13 de octubre de 2015
Aprender el mundo jugando
Nuestros hijos nacen con una habilidad natural
para aprender el mundo, jugando.
El juego les permite crecer integralmente en sus
aspectos físico, emocional, intelectual y social. Les ayuda también a descargar
tensiones y ansiedades, a expresar lo que sienten, tanto lo bueno como el miedo
o emociones hostiles. Desarrolla su creatividad e imaginación y forma parte
importante de su proceso de aprendizaje. Aprenden a relacionarse con el otro, a
cómo desenvolverse y reaccionar cuando pierden o cuando ganan, además de poner
en práctica destrezas mentales como contar, ordenar, clasificar, relacionar,
leer entre muchas más.
Pero el juego hecho en familia aporta cosas que el
individual no puede dar. Cuando jugamos
con nuestros niños reforzamos los lazos familiares, nos sentimos más cerca
porque se establece una especial relación al conocernos más y compartir las
risas. Este tiempo de juego es la base para establecer vínculos, porque mejora
considerablemente la comunicación y genera complicidad, amistad y conocimiento
mutuo.
Facilita la expresión de las emociones porque
todos nos alegramos, nos sorprendemos y también nos enojamos cuando jugamos,
pero al hacerlo padres e hijos/as nos permite intervenir en la forma adecuada
para la expresión de esas emociones y en el modelo que buscamos para la
solución de los conflictos. Esto es posible enseñarlo en acción (nosotros como
modelos a seguir cuando tenemos un problema) y no como un sermón.
El juego colabora también para que podamos
aprender que hay reglas y saber que cumplirlas nos dará beneficios porque
llegaremos a conseguir la meta que hemos deseado.
También nos ayuda a dar a conocer los valores que
tenemos como familia (entendiendo valores como esas creencias que nos llevan a
preferir, apreciar y decidir ciertas cosas sobre otras) facilitando así su incorporación y la
formación de hábitos como la cooperación, la ayuda mutua, el respeto, la
paciencia, la generosidad entre otros.
Otros beneficios de jugar juntos son: que nos
relajamos, nos sentimos espontáneos; demostramos el afecto, desarrollamos la
autoestima e identidad familiar.
Encontrar estos tiempos familiares puede resultar
complicado porque a todos nos pasa que las ocupaciones y trabajo diario hacen
que dejemos relegado a cuando
“podamos”, los pasatiempos con
los hijos. Otras veces son las tecnologías (TV, computadora, videojuegos) los
que interrumpen la oportunidad de jugar juntos. Y cuántas veces…pasa mucho
tiempo hasta que podemos jugar con nuestros hijos.
La propuesta es que podamos hacernos un tiempito
todas las semanas para estar con los niños de manera distendida haciendo algo
que a todos nos llene de alegría y en especial que a todos nos “guste” hacer
para que no se convierta en una carga o peso que nos malhumore.
Algunas ideas pueden ser:
• Organizar
una comida en la que todos participemos de su elaboración.
• Armar
un baile, donde se pongan diferentes canciones para que cada uno enseñe al otro
un paso.
• Hacer
un dibujo comunitario que los identifique como familia: con distintas técnicas
pueden hacer un dibujo en la tapia del patio o en una cartulina que puedan
enmarcar para colgar en el hogar.
• El
día de los juegos de mesa. Poner un día para enseñarnos juegos como la loba, la
generala, la casita robada, entre otros.
• Hacer
un karaoke o noche de canciones populares
Hay muchas ideas más que seguramente se les
ocurrirá si recuerdan su niñez y a qué jugaban. (Antón pirulero, estaba la paloma blanca, la piola,
el elástico, etc)
Este mes, ¡celebremos la familia jugando juntos! pueden ingresar a www.fundacionictus.org.ar/jugaenfamilia y descargar gratuitamente un juego muy divertido...
lunes, 5 de octubre de 2015
"Enlazados" Muchos juegos en un solo juego...
En Octubre, ¡festejemos juntos el mes de la familia!
Tuvimos una idea y Piñón Fijo les cuenta de qué se trara....
martes, 29 de septiembre de 2015
"Octubre, un mes para disfrutar la familia"
Aunque el Día Internacional de la Familia, tenga su día (el 15 de mayo), en nuestro país, y desde hace algunos años ya, muchas escuelas y organizaciones, han elegido el mes de octubre para celebrar la familia. Nosotros hemos querido contribuir a instalar en nuestra comunidad este mes, como una oportunidad más para reunir a la familia, inivtarla a pasar tiempo junta, a disfrutar de un momento especial de recreación y ocio.
Desde una perspectiva de prevención, promoción y protección de la
salud mental y social, nuestras acciones buscan favorecer en las familias el
desarrollo emocional optimizando las relaciones entre padres/madres, niños/as
ya que las personas sanas emocionalmente gozan de mayor bienestar y pueden
establecer vínculos y relaciones que les ayuden
a su desarrollo pleno y saludable. Si aprenden a amarse, podrán también
establecer adecuadas relaciones interpersonales.
Por eso, este mes les traemos varias opciones que hemos diseñado, y que estarán a su disposición de manera gratuita en nuestra web, para que ya sean ustedes una familia, o una organización que tiene cerca a otras familias, puedan disfrutar su mes.
martes, 15 de septiembre de 2015
Nuestra presencia en la Jornada "Constructores de la esperanza"
Nota enviada por alumnas de la Licenciatura en Psicología e la Universidad Católica de Córdoba, quienes nos invitaran a participar de la Jornada "Constructores de la esperanza"
En el día de la fecha se realizo la jornada titulada "Constructores de la esperanza" llevada a cabo en la Universidad Católica de Córdoba, particularmente en la Facultad de Filosofía y Humanidades durante la cátedra de "Pensamiento Social Cristiano" correspondiente a la carrera de Psicología. La misma cátedra a cargo del profesor Fernando Yunes, tuvo como propósito desarrollar y concientizar diferentes aspectos de la sociedad en la que vivimos actualmente para fomentar nuestra formación profesional.
Queremos agradecer la participación de la coordinadora Lic. Alejandra D Lucca, por su presencia en determinado momento y por dar a conocer los propósitos correspondientes a la fundación ICTUS, las tareas desarrolladas por esta Organización , y todos los aspectos relacionados que son de utilidad para que nosotros como estudiantes de Psicología tengamos una perspectiva más amplia de los servicios al prójimo, y la manera de contribuir a ello, comprometidas a seguir formándonos para ofrecer un servicio a la sociedad.
Saludamos cordialmente.
Gracias por aceptar con gran afecto nuestra propuesta y ser partícipe de ello. ¡Muchas gracias ICTUS!
Jesica Muñoz, Itati Roman Ross , Aldana Salde, Antonella Tadeo, Celina Quevedo.
martes, 1 de septiembre de 2015
La diversión en familia
Por Lic. Alejandra D'Lucca
Nuestros hijos nacen con una habilidad natural para aprender el mundo, jugando.
El juego les permite crecer integralmente en sus aspectos físico, emocional, intelectual y social. Les ayuda también a descargar tensiones y ansiedades, a expresar lo que sienten, tanto lo bueno como el miedo o emociones hostiles. Desarrolla su creatividad e imaginación y forma parte importante de su proceso de aprendizaje. Aprenden a relacionarse con el otro, a cómo desenvolverse y reaccionar cuando pierden o cuando ganan, además de poner en práctica destrezas mentales como contar, ordenar, clasificar, relacionar, leer entre muchas más.
Nuestros hijos nacen con una habilidad natural para aprender el mundo, jugando.
El juego les permite crecer integralmente en sus aspectos físico, emocional, intelectual y social. Les ayuda también a descargar tensiones y ansiedades, a expresar lo que sienten, tanto lo bueno como el miedo o emociones hostiles. Desarrolla su creatividad e imaginación y forma parte importante de su proceso de aprendizaje. Aprenden a relacionarse con el otro, a cómo desenvolverse y reaccionar cuando pierden o cuando ganan, además de poner en práctica destrezas mentales como contar, ordenar, clasificar, relacionar, leer entre muchas más.
Pero el juego hecho en familia aporta cosas que el individual no puede dar. Cuando jugamos con nuestros niños reforzamos los lazos familiares, nos sentimos más cerca porque se establece una especial relación al conocernos más y compartir las risas. Este tiempo de juego es la base para establecer vínculos, porque mejora considerablemente la comunicación y genera complicidad, amistad y conocimiento mutuo.
Facilita la expresión de las emociones porque todos nos alegramos, nos sorprendemos y también nos enojamos cuando jugamos, pero al hacerlo padres e hijos/as nos permite intervenir en la forma adecuada para la expresión de esas emociones y en el modelo que buscamos para la solución de los conflictos. Esto es posible enseñarlo en acción (nosotros como modelos a seguir cuando tenemos un problema) y no como un sermón.
El juego colabora también para que podamos aprender que hay reglas y saber que cumplirlas nos dará beneficios porque llegaremos a conseguir la meta que hemos deseado.
También nos ayuda a dar a conocer los valores que tenemos como familia (entendiendo valores como esas creencias que nos llevan a preferir, apreciar y decidir ciertas cosas sobre otras) facilitando así su incorporación y la formación de hábitos como la cooperación, la ayuda mutua, el respeto, la paciencia, la generosidad entre otros.
Otros beneficios de jugar juntos son: que nos relajamos, nos sentimos espontáneos; demostramos el afecto, desarrollamos la autoestima e identidad familiar.
Encontrar estos tiempos familiares puede resultar complicado porque a todos nos pasa que las ocupaciones y trabajo diario hacen que dejemos relegado a cuando “podamos”, los pasatiempos con los hijos. Otras veces son las tecnologías (TV, computadora, videojuegos) los que interrumpen la oportunidad de jugar juntos. Y cuántas veces…pasa mucho tiempo hasta que podemos jugar con nuestros hijos.
La propuesta es que podamos hacernos un tiempito todas las semanas para estar con los niños de manera distendida haciendo algo que a todos nos llene de alegría y en especial que a todos nos “guste” hacer para que no se convierta en una carga o peso que nos malhumore.
Algunas ideas pueden ser:
· Organizar una comida en la que todos participemos de su elaboración.
· Armar un baile, donde se pongan diferentes canciones para que cada uno enseñe al otro un paso.
· Hacer un dibujo comunitario que los identifique como familia: con distintas técnicas pueden hacer un dibujo en la tapia del patio o en una cartulina que puedan enmarcar para colgar en el hogar.
· El día de los juegos de mesa. Poner un día para enseñarnos juegos como la loba, la generala, la casita robada, entre otros.
· Hacer un karaoke o noche de canciones populares
Hay muchas ideas más que seguramente se les ocurrirá si recuerdan su niñez y a qué jugaban. (Antón pirulero, estaba la paloma blanca, la piola, el elástico, etc)
Facilita la expresión de las emociones porque todos nos alegramos, nos sorprendemos y también nos enojamos cuando jugamos, pero al hacerlo padres e hijos/as nos permite intervenir en la forma adecuada para la expresión de esas emociones y en el modelo que buscamos para la solución de los conflictos. Esto es posible enseñarlo en acción (nosotros como modelos a seguir cuando tenemos un problema) y no como un sermón.
El juego colabora también para que podamos aprender que hay reglas y saber que cumplirlas nos dará beneficios porque llegaremos a conseguir la meta que hemos deseado.
También nos ayuda a dar a conocer los valores que tenemos como familia (entendiendo valores como esas creencias que nos llevan a preferir, apreciar y decidir ciertas cosas sobre otras) facilitando así su incorporación y la formación de hábitos como la cooperación, la ayuda mutua, el respeto, la paciencia, la generosidad entre otros.
Otros beneficios de jugar juntos son: que nos relajamos, nos sentimos espontáneos; demostramos el afecto, desarrollamos la autoestima e identidad familiar.
Encontrar estos tiempos familiares puede resultar complicado porque a todos nos pasa que las ocupaciones y trabajo diario hacen que dejemos relegado a cuando “podamos”, los pasatiempos con los hijos. Otras veces son las tecnologías (TV, computadora, videojuegos) los que interrumpen la oportunidad de jugar juntos. Y cuántas veces…pasa mucho tiempo hasta que podemos jugar con nuestros hijos.
La propuesta es que podamos hacernos un tiempito todas las semanas para estar con los niños de manera distendida haciendo algo que a todos nos llene de alegría y en especial que a todos nos “guste” hacer para que no se convierta en una carga o peso que nos malhumore.
Algunas ideas pueden ser:
· Organizar una comida en la que todos participemos de su elaboración.
· Armar un baile, donde se pongan diferentes canciones para que cada uno enseñe al otro un paso.
· Hacer un dibujo comunitario que los identifique como familia: con distintas técnicas pueden hacer un dibujo en la tapia del patio o en una cartulina que puedan enmarcar para colgar en el hogar.
· El día de los juegos de mesa. Poner un día para enseñarnos juegos como la loba, la generala, la casita robada, entre otros.
· Hacer un karaoke o noche de canciones populares
Hay muchas ideas más que seguramente se les ocurrirá si recuerdan su niñez y a qué jugaban. (Antón pirulero, estaba la paloma blanca, la piola, el elástico, etc)
lunes, 10 de agosto de 2015
Queremos que nuestros hijos/as sean felices… ¿será posible?
Por Lic. Alejandra D'Lucca
Como padres y madres compartimos todos los mismos anhelos de ver a nuestros hijos/as crecer y ser felices, que puedan tener muchos logros, que consigan vivir en paz y con alegría. ¿Es una expectativa posible? A veces nos gustaría que alguien nos diera la llave de la felicidad. La ciencia está investigando desde hace unos años cómo se hace para ser más felices, encontrando bastantes mitos al respecto. Creemos que “el dinero hace la felicidad” o que sólo pueden ser felices, “quienes nacen en cuna de oro”, quedando así esperando que mejore nuestra economía para recién disfrutar. Lo cierto es que estudios científicos han demostrado que la felicidad no está determinada al nacer, ni tampoco está ligada a las circunstancias por las que pasamos, ni a nuestro contexto, ni a nuestro nivel socioeconómico. La felicidad no viene de afuera. Cada día podemos estar bien y disfrutarlo dependiendo en gran medida de cómo lo vivamos. Si nosotros somos capaces de aprender a ser felices, a pesar de los problemas que tengamos, lograremos bienestar para nosotros y además seremos el mejor modelo para que nuestros hijos comprendan que, aunque las cosas se presenten difíciles, podemos seguir adelante con alegría. Según estudios científicos, un 40% de nuestra felicidad está directamente determinada por las acciones intencionales, hechas “a propósito”, que llevemos adelante para sentirnos bien. La felicidad es algo que conseguimos día a día mientras caminamos y depende de nuestra actitud y de las elecciones que hagamos en la vida.
Entonces… ¿se puede hacer algo para ser felices? Sí, algunas cosas básicas colaboran a eso (*):
• Practicar la amabilidad. Cuando atendemos a los demás y somos generosos, experimentamos un placer que nos lleva a la felicidad.
• Expresar gratitud. Dar gracias nos ayuda a poner atención en todas las cosas que a diario recibimos y tenemos, y a no dejar de observarlas. Muchas veces estamos sólo pensando en lo que no logramos o tenemos y eso nos entristece.
• Cuidar las relaciones sociales. Cuando le damos tiempo en cantidad y calidad a estar con los que amamos, nos comunicamos, apoyamos, expresamos afecto, elevamos nuestro bienestar.
• Aprender a perdonar, tanto a nosotros mismos como a los demás. Cuando somos capaces de hacerlo es porque entendemos que el error forma parte de la vida. Verlo así, nos evita las emociones negativas que producen el rencor o la culpa. El perdón nos ayuda a ponernos en el lugar del otro y apreciarlo más.
• Disfrutar al máximo las cosas buenas. Reírnos, festejar cada pequeña cosa que sucede en el día, tomarlo en cuenta y valorarlo públicamente. Traer un buen recuerdo a la mente, felicitar el simple logro de haber aprendido a atarse los cordones o dar buenas noticias, incrementan los momentos de disfrute.
• Cuidar además de nuestra mente, nuestro cuerpo. Una alimentación equilibrada y el buen ejercicio nos hacen sentir mejor y con fuerza para encarar lo que nos propongamos.
La familia es el lugar ideal para experimentar todas estas cosas y la mejor escuela para vivir la felicidad y en ella.
(*) Basado en los estudios realizados por la licenciada en psicología Sonja Lyubomirsky, profesora de la Universidad de California en Riverside.
Como padres y madres compartimos todos los mismos anhelos de ver a nuestros hijos/as crecer y ser felices, que puedan tener muchos logros, que consigan vivir en paz y con alegría. ¿Es una expectativa posible? A veces nos gustaría que alguien nos diera la llave de la felicidad. La ciencia está investigando desde hace unos años cómo se hace para ser más felices, encontrando bastantes mitos al respecto. Creemos que “el dinero hace la felicidad” o que sólo pueden ser felices, “quienes nacen en cuna de oro”, quedando así esperando que mejore nuestra economía para recién disfrutar. Lo cierto es que estudios científicos han demostrado que la felicidad no está determinada al nacer, ni tampoco está ligada a las circunstancias por las que pasamos, ni a nuestro contexto, ni a nuestro nivel socioeconómico. La felicidad no viene de afuera. Cada día podemos estar bien y disfrutarlo dependiendo en gran medida de cómo lo vivamos. Si nosotros somos capaces de aprender a ser felices, a pesar de los problemas que tengamos, lograremos bienestar para nosotros y además seremos el mejor modelo para que nuestros hijos comprendan que, aunque las cosas se presenten difíciles, podemos seguir adelante con alegría. Según estudios científicos, un 40% de nuestra felicidad está directamente determinada por las acciones intencionales, hechas “a propósito”, que llevemos adelante para sentirnos bien. La felicidad es algo que conseguimos día a día mientras caminamos y depende de nuestra actitud y de las elecciones que hagamos en la vida.
Entonces… ¿se puede hacer algo para ser felices? Sí, algunas cosas básicas colaboran a eso (*):
• Practicar la amabilidad. Cuando atendemos a los demás y somos generosos, experimentamos un placer que nos lleva a la felicidad.
• Expresar gratitud. Dar gracias nos ayuda a poner atención en todas las cosas que a diario recibimos y tenemos, y a no dejar de observarlas. Muchas veces estamos sólo pensando en lo que no logramos o tenemos y eso nos entristece.
• Cuidar las relaciones sociales. Cuando le damos tiempo en cantidad y calidad a estar con los que amamos, nos comunicamos, apoyamos, expresamos afecto, elevamos nuestro bienestar.
• Aprender a perdonar, tanto a nosotros mismos como a los demás. Cuando somos capaces de hacerlo es porque entendemos que el error forma parte de la vida. Verlo así, nos evita las emociones negativas que producen el rencor o la culpa. El perdón nos ayuda a ponernos en el lugar del otro y apreciarlo más.
• Disfrutar al máximo las cosas buenas. Reírnos, festejar cada pequeña cosa que sucede en el día, tomarlo en cuenta y valorarlo públicamente. Traer un buen recuerdo a la mente, felicitar el simple logro de haber aprendido a atarse los cordones o dar buenas noticias, incrementan los momentos de disfrute.
• Cuidar además de nuestra mente, nuestro cuerpo. Una alimentación equilibrada y el buen ejercicio nos hacen sentir mejor y con fuerza para encarar lo que nos propongamos.
La familia es el lugar ideal para experimentar todas estas cosas y la mejor escuela para vivir la felicidad y en ella.
(*) Basado en los estudios realizados por la licenciada en psicología Sonja Lyubomirsky, profesora de la Universidad de California en Riverside.
martes, 7 de julio de 2015
"Se dice te quiero..."
Aprovechando la Semana de la Dulzura, lanzamos la campaña "Se dice te quiero..." para promover la sana expresión del afecto entre los miembros de la familia.
Regalemos a nuestra familia juegos y risas.
¿Sabían que las cosquillas tienen muchos beneficios en el desarrollo emocional e intelectual de los chicos/as y en la salud afectiva de la familia?
Estimulan los sentidos
Colaboran en el desarrollo cognitivo
Mejoran la capacidad de socialización de los pequeños/as
Refuerzan el vínculo familiar
Muestran nuevas formas de expresión
Transmiten alegría
Tonifican los músculos
Generan confianza y bienestar
El juego compartido creará y reforzará el vínculo entre ustedes. Ayudará a crear un clima de amor, de complicidad y les generará confianza mutua.
Regalemos abrazos, que tantos beneficios trae. Les contamos algunos:
Nos consuelan,nos ayudan a recuperarnos de la nostalgia y la tristeza.
Favorecen la expresión emocional no verbal, pudiendo comunicarnos sin palabras.
Rebajan el nivel de estrés y la angustia.
Facilitan la comunicación afectiva y el sentimiento de empatía.
Al generar bienestar, mejoran nuestro humor.
Nos dan seguridad y confianza. Dejamos de sentirnos solos para sentirnos sostenidos.
Generan un sentimiento de agradecimiento.
Cada vez que damos un abrazo… ¡recibimos otro!
Regalemos a nuestra familia juegos y risas.
¿Sabían que las cosquillas tienen muchos beneficios en el desarrollo emocional e intelectual de los chicos/as y en la salud afectiva de la familia?
Estimulan los sentidos
Colaboran en el desarrollo cognitivo
Mejoran la capacidad de socialización de los pequeños/as
Refuerzan el vínculo familiar
Muestran nuevas formas de expresión
Transmiten alegría
Tonifican los músculos
Generan confianza y bienestar
El juego compartido creará y reforzará el vínculo entre ustedes. Ayudará a crear un clima de amor, de complicidad y les generará confianza mutua.
Nos consuelan,nos ayudan a recuperarnos de la nostalgia y la tristeza.
Favorecen la expresión emocional no verbal, pudiendo comunicarnos sin palabras.
Rebajan el nivel de estrés y la angustia.
Facilitan la comunicación afectiva y el sentimiento de empatía.
Al generar bienestar, mejoran nuestro humor.
Nos dan seguridad y confianza. Dejamos de sentirnos solos para sentirnos sostenidos.
Generan un sentimiento de agradecimiento.
Cada vez que damos un abrazo… ¡recibimos otro!
Regalemos a los nuestros un desayuno en la cama.
Otra oportunidad para conocernos más, conversar, reforzar los sentimientos de pertenencia e identidad familiar, compartir tiempo juntos, lo que nos hará sentirnos más seguros y queridos.
Regalemos un paseo tomados de la mano.
En tus brazos tus hijos/as se sentirán seguros, aprenderán el amor, conocerán el mundo
Regalemos A nuestra familia un tiempo a solas, especial.
No hace falta dinero, no hacen falta juguetes, sólo ganas e imaginación para transformar un momento cotidiano, simple en una oportunidad única para estar con nuestros hijos/as, charlar con ellos, disfrutarse, expresarse cariño...
miércoles, 1 de julio de 2015
¡Regalemos cariño y gestos dulces a toda la familia!
¡¡Comienza la Semana de la Dulzura!! Siete buenas oportunidades para demostrarnos cuánto nos queremos...
Les proponemos hacer juntos Gomitas caseras y regalarlas a cambio de muchos besos y abrazos.

¿Qué necesitarán?
7 cucharadas de gelatina sin sabor
3 tazas de azúcar 2 tazas de agua 1 taza de gelatina con sabor azúcar para decorar
¿Cómo prepararlas? En una olla coloquen la gelatina sin sabor, el azúcar y el agua. Pongan la olla al fuego y remuevan constantemente con una cuchara de madera hasta que hierva un poco. Luego agreguen la gelatina con sabor. Dejen hervir hasta que la mezcla espese y se forme una película en la superficie. Hiervan un poquito más y bajen el fuego. Mojen con agua fría un molde refractario rectangular y coloquen la mezcla en éste. Déjenla reposar durante toda la noche. Al día siguiente verán que ya la mezcla está firme. Formen corazones con un cortador de galletas. Pueden ser también triángulos, cubos o las formas que quieran. Pásenlas por azúcar y… ¡LISTO!
Les proponemos hacer juntos Gomitas caseras y regalarlas a cambio de muchos besos y abrazos.

¿Qué necesitarán?
7 cucharadas de gelatina sin sabor
3 tazas de azúcar 2 tazas de agua 1 taza de gelatina con sabor azúcar para decorar
¿Cómo prepararlas? En una olla coloquen la gelatina sin sabor, el azúcar y el agua. Pongan la olla al fuego y remuevan constantemente con una cuchara de madera hasta que hierva un poco. Luego agreguen la gelatina con sabor. Dejen hervir hasta que la mezcla espese y se forme una película en la superficie. Hiervan un poquito más y bajen el fuego. Mojen con agua fría un molde refractario rectangular y coloquen la mezcla en éste. Déjenla reposar durante toda la noche. Al día siguiente verán que ya la mezcla está firme. Formen corazones con un cortador de galletas. Pueden ser también triángulos, cubos o las formas que quieran. Pásenlas por azúcar y… ¡LISTO!
martes, 30 de junio de 2015
Porque te quiero....
Campaña de promoción del Buen Trato, la comunicación afectiva y el reforzamiento positivo para el desarrollo pleno de la familia.
miércoles, 24 de junio de 2015
La familia y su función de apoyo
Por Lic. Alejandra D'Lucca
El papel de la familia en la educación de los
hijos/as cumple un lugar primordial. Aunque a veces pensamos que es la escuela
la responsable, a ella le compete enseñar a leer, escribir, las matemáticas, la
historia, ciencias y cuántos conocimientos más.
Pero faltan un montón de otros aprendizajes que el niño/a
debe adquirir y en esto la familia es irremplazable.
¿Cómo aprenderá a convivir y a respetar a los
demás?
¿Quién le enseña por ejemplo, a colaborar y ayudar
a los demás o hacerse responsable de sus
acciones?
¿Quién le mostrará cuales son los valores o metas
que tienen como familia?
Para todas estas cosas, la familia es la clave. Es
así como nuestros hijos/as pueden crecer como personas autónomas y saludables
siendo capaces de vivir en sociedad.
Cuando los padres pensamos en la crianza, en educar
en valores o en poner pautas o normas nos estamos refiriendo a la función socializadora de la familia, la
que le va a ayudar al niño/a para convivir con los demás y quien le dará
bienestar si es que logramos educarlo para la vida misma.
Pero la socialización de nuestros pequeños/as está
directamente ligada a como él o ella sean y se sientan respecto a si mismos.
Esta fortaleza interna, y ese aprecio y sana autoestima dependerán de otra de
las funciones básicas de la familia: la función de apoyo.
Cuando hablamos de apoyo nos referimos no solo a
que debemos colaborar para que nuestros hijos/as crezcan sanos en su aspecto
físico brindándoles alimento, abrigo sino también a todos aquellos cuidados que
están relacionados a su desarrollo emocional como son:
·
Darles afecto incondicionalmente, por más que él o ella hayan hecho una travesura o
se hayan portado mal, debemos darles la seguridad de que esa situación no los
alejará de nuestro lado ni lo hemos dejado de querer.
·
Estar atentos a lo que les pasa y comprenderlos. Los niños/as ven las cosas desde su perspectiva
de niños y algo que para nosotros puede ser insignificante (como el miedo a los
monstruos) para ellos puede ser lo más
importante que les ha pasado. Necesitan nuestra protección y saber que pueden
contarnos todo lo que piensan, sienten o les pasa pues nosotros no los
juzgaremos ni rechazaremos sino que los cobijaremos y cubriremos con nuestro
amor.
·
Darles nuestra aprobación y estimularlos cuando hacen las cosas bien, ya que nuestros halagos
son el mejor regalo a su autoestima.
Desde luego que hay otras cosas que debemos
desarrollar como padres y madres, como la función
de control mediante la cual supervisamos que todo ande bien, como su salud
o el cumplimiento de las tareas y pautas que les hayamos dado y aplicar las
consecuencias necesarias para que puedan crecer en mayor autonomía y
responsabilidad. De esta manera logramos balancear entre apoyo y control para
no pasarnos sobreprotegiéndoles. Pero
esta función la desarrollaremos en el próximo boletín.
Démosle a nuestros niños todo el amor, el cuidado,
seguridad y protección que podamos y les estaremos regalando sentido a su existencia y posibilitando que
desarrollen lo mejor de ellos mismos.
domingo, 14 de junio de 2015
miércoles, 10 de junio de 2015
Recetas fáciles para juegos muy divertidos
Con casi nada podemos hacer de una tarde aburrida, un momento de mucha diversión, creación y disfrute familiar.
Les proponemos estas recetas de juegos para hacer en casa con los chicos y chicas de la casa. Son muy económicas y con elementos que, seguro tienen al alcance.
Les proponemos estas recetas de juegos para hacer en casa con los chicos y chicas de la casa. Son muy económicas y con elementos que, seguro tienen al alcance.
lunes, 8 de junio de 2015
jueves, 7 de mayo de 2015
Educar con afecto
Las expresiones de afecto, como las palabras cariñosas, las caricias, los besos, los elogios, los actos amables, el reconocimiento de logros y cualidades, son acciones necesarias para que los niños y niñas crezcan emocionalmente y puedan mantener relaciones de confianza, seguridad y respeto con los demás.
Dar afecto es el acto educativo más profundo de todos.
¿Cómo hacerlo? Aquí te dejamos algunas sugerencias...
Expresar el afecto de manera clara:
Si en alguna ocasión es necesario llamarle la atención, esto no significa que después de haberlo hecho, no le hagamos, por ejemplo, una caricia. Es importante reconocer que la convivencia que mantenemos con él a lo largo del día está llena de múltiples satisfacciones.
Reconocer los logros y corregir sus errores de manera constructiva:
Expresá tu emoción y tu agrado al verlo que avanza en su desarrollo personal. Si comete un error dale sugerencias para mejorar. Así sabrá que nadie es perfecto, pero que todo logro, así sea pequeño, será valioso.
Escuchar y hacerse entender:
Es recomendable no discutir con los niños, cuando quieran algo que no sea razonable para tal o cual momento. Por ejemplo, suelen pedir muy seguido golosinas o juguetes y gritar si se les niega. En este caso te sugerimos repetir sus palabras: “sí, ya sé que querés la golosina”; luego, darle una razón: “pero antes de la hora de la comida, no debemos comer dulces”, de lo que se infiere algo muy claro; “ahora no comeremos golosinas”. Por lo general los niños insisten, por ello es necesario repetirlo una o varias veces para que comprenda razones y no imposiciones del adulto, esto permitirá que entienda mejor las cosas.
Dar afecto es el acto educativo más profundo de todos.
¿Cómo hacerlo? Aquí te dejamos algunas sugerencias...
Expresar el afecto de manera clara:
Si en alguna ocasión es necesario llamarle la atención, esto no significa que después de haberlo hecho, no le hagamos, por ejemplo, una caricia. Es importante reconocer que la convivencia que mantenemos con él a lo largo del día está llena de múltiples satisfacciones.
Reconocer los logros y corregir sus errores de manera constructiva:
Expresá tu emoción y tu agrado al verlo que avanza en su desarrollo personal. Si comete un error dale sugerencias para mejorar. Así sabrá que nadie es perfecto, pero que todo logro, así sea pequeño, será valioso.
Escuchar y hacerse entender:
Es recomendable no discutir con los niños, cuando quieran algo que no sea razonable para tal o cual momento. Por ejemplo, suelen pedir muy seguido golosinas o juguetes y gritar si se les niega. En este caso te sugerimos repetir sus palabras: “sí, ya sé que querés la golosina”; luego, darle una razón: “pero antes de la hora de la comida, no debemos comer dulces”, de lo que se infiere algo muy claro; “ahora no comeremos golosinas”. Por lo general los niños insisten, por ello es necesario repetirlo una o varias veces para que comprenda razones y no imposiciones del adulto, esto permitirá que entienda mejor las cosas.
martes, 5 de mayo de 2015
Experiencias que inundan el alma y animan a seguir...
"...En otra ocasión, un papá separado, en su ocasional visita programada judicialmente, estaba junto a su nena en un consultorio externo, esperando la consulta al doctor, pero había muchos niños antes de ellos, así que debían armarse de paciencia y esperar. La nena concentrada en su celular, ni siquiera se interesó en lo que yo hablaba, solo me miró cuando le pregunté su nombre, y si quería un boletín de regalo, me dijo que sí, la recibió y siguió con su celular. Yo insistí en su papá, de que probara interactuar con ella, aunque sea con alguna de las actividades que estaban en el boletín, y me retiré luego. Unos treinta minutos después, al pasar por ese pasillo una vez más, el papá estaba abrazado a la nena, haciendo una de las actividades, y al verme me guiñó el ojo. Fue un hermoso momento y una foto inolvidable".
Esto nos contó Cristian, un Promotor de Salud de la Biblioteca Ambulante "Mientras esperamos..."
miércoles, 8 de abril de 2015
jueves, 26 de marzo de 2015
¡Te necesitamos!
¿Sos estudiante avanzado o profesional de carreras afines a la psicología? ¿Tenés ganas de dar de lo más valioso que tenés, tu tiempo, para el bienestar de tu comunidad?
¡Acá, entonces, está tu lugar! Sumate como voluntario al equipo que desarrolla las Campañas anuales de promoción de Salud emocional en escuelas de nuestra ciudad.
Escribinos o llamanos y acordamos una entrevista para conocernos.
¡Acá, entonces, está tu lugar! Sumate como voluntario al equipo que desarrolla las Campañas anuales de promoción de Salud emocional en escuelas de nuestra ciudad.
Escribinos o llamanos y acordamos una entrevista para conocernos.
jueves, 19 de marzo de 2015
Sumemos voluntades...
Si sos publicista, diseñador gráfico, comunicador o cineasta, aquí vas a encontrar una oportunidad para darte a los demás.
Te invitamos a sumarte como voluntario a nuestro equipo de Comunicación. Queremos que más familias cordobesas conozcan nuestro trabajo y al mismo tiempo, tengan acceso a información que les ayude a relacionarse y vivir saludable y plenamente. ¿Nos ayudás a lograrlo? ¡Te necesitamos!
Te invitamos a sumarte como voluntario a nuestro equipo de Comunicación. Queremos que más familias cordobesas conozcan nuestro trabajo y al mismo tiempo, tengan acceso a información que les ayude a relacionarse y vivir saludable y plenamente. ¿Nos ayudás a lograrlo? ¡Te necesitamos!
jueves, 12 de marzo de 2015
¿Querés ser voluntario?
Si sos diseñador gráfico, comunicador social, relacionista público, o dibujante, te queremos proponer...
¡Sumate como voluntario/a al equipo del Boletín "SOMOS FAMILIA", material que informa, forma y entretiene a toda la familia!
Llamanos o escribinos y nos ponemos en reunimos con vos.
¡Sumate como voluntario/a al equipo del Boletín "SOMOS FAMILIA", material que informa, forma y entretiene a toda la familia!
Llamanos o escribinos y nos ponemos en reunimos con vos.
lunes, 9 de marzo de 2015
Interés educativo, ¡otorgado!
Con nuestra mas sincera emoción, queremos contarles que la Secretaría de Estado de Educación, Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba, ha declarado de INTERÉS EDUCATIVO nuestros cuatro programas psicoeducativos que, en un trabajo articulado, desarrollamos en escuelas y hospitales de la ciudad de Córdoba.
Nos gratifica el reconocimiento, y nos impulsa a seguir trabajando, redoblar esfuerzos en la búsqueda de más y mejores estrategias que promuevan salud emocional para las familias cordobesas.
¡Gracias!
Nos gratifica el reconocimiento, y nos impulsa a seguir trabajando, redoblar esfuerzos en la búsqueda de más y mejores estrategias que promuevan salud emocional para las familias cordobesas.
¡Gracias!
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