miércoles, 24 de junio de 2015

La familia y su función de apoyo

Por Lic. Alejandra D'Lucca

El papel de la familia en la educación de los hijos/as cumple un lugar primordial. Aunque a veces pensamos que es la escuela la responsable, a ella le compete enseñar a leer, escribir, las matemáticas, la historia, ciencias y cuántos conocimientos más.
Pero faltan un montón de otros aprendizajes que el niño/a debe adquirir y en esto la familia es irremplazable.
¿Cómo aprenderá a convivir y a respetar a los demás?
¿Quién le enseña por ejemplo, a colaborar y ayudar a los demás o  hacerse responsable de sus acciones?
¿Quién le mostrará cuales son los valores o metas que tienen como familia?

 Para todas estas cosas, la familia es la clave. Es así como nuestros hijos/as pueden crecer como personas autónomas y saludables siendo capaces de vivir en sociedad.

Cuando los padres pensamos en la crianza, en educar en valores o en poner pautas o normas nos estamos refiriendo a la función socializadora de la familia, la que le va a ayudar al niño/a para convivir con los demás y quien le dará bienestar si es que logramos educarlo para la vida misma.
Pero la socialización de nuestros pequeños/as está directamente ligada a como él o ella sean y se sientan respecto a si mismos. Esta fortaleza interna, y ese aprecio y sana autoestima dependerán de otra de las funciones básicas de la familia: la función de apoyo.
Cuando hablamos de apoyo nos referimos no solo a que debemos colaborar para que nuestros hijos/as crezcan sanos en su aspecto físico brindándoles alimento, abrigo sino también a todos aquellos cuidados que están relacionados a su desarrollo emocional como son:
·         Darles afecto incondicionalmente, por más que él o ella hayan hecho una travesura o se hayan portado mal, debemos darles la seguridad de que esa situación no los alejará de nuestro lado ni lo hemos dejado de querer.
·         Estar atentos a lo que les pasa y comprenderlos. Los niños/as ven las cosas desde su perspectiva de niños y algo que para nosotros puede ser insignificante (como el miedo a los monstruos)  para ellos puede ser lo más importante que les ha pasado. Necesitan nuestra protección y saber que pueden contarnos todo lo que piensan, sienten o les pasa pues nosotros no los juzgaremos ni rechazaremos sino que los cobijaremos y cubriremos con nuestro amor.
·         Darles nuestra aprobación y estimularlos cuando hacen las cosas bien, ya que nuestros halagos son el mejor regalo a su autoestima.

Desde luego que hay otras cosas que debemos desarrollar como padres y madres, como la función de control mediante la cual supervisamos que todo ande bien, como su salud o el cumplimiento de las tareas y pautas que les hayamos dado y aplicar las consecuencias necesarias para que puedan crecer en mayor autonomía y responsabilidad. De esta manera logramos balancear entre apoyo y control para no pasarnos sobreprotegiéndoles.  Pero esta función la desarrollaremos en el próximo boletín.


Démosle a nuestros niños todo el amor, el cuidado, seguridad y protección que podamos y les estaremos regalando  sentido a su existencia y posibilitando que desarrollen lo mejor de ellos mismos. 

miércoles, 10 de junio de 2015

Recetas fáciles para juegos muy divertidos

Con casi nada podemos hacer de una tarde aburrida, un momento de mucha diversión, creación y disfrute familiar.
Les proponemos estas recetas de juegos para hacer en casa con los chicos y chicas de la casa. Son muy económicas y con elementos que, seguro tienen al alcance.



jueves, 7 de mayo de 2015

Educar con afecto

Las expresiones de afecto, como las palabras cariñosas, las caricias, los besos, los elogios, los actos amables, el reconocimiento de logros y cualidades, son acciones necesarias para que los niños y niñas crezcan emocionalmente y puedan mantener relaciones de confianza, seguridad y respeto con los demás.
Dar afecto es el acto educativo más profundo de todos.
¿Cómo hacerlo? Aquí te dejamos algunas sugerencias...
Expresar el afecto de manera clara:
Si en alguna ocasión es necesario llamarle la atención, esto no significa que después de haberlo hecho, no le hagamos, por ejemplo, una caricia. Es importante reconocer que la convivencia que mantenemos con él a lo largo del día está llena de múltiples satisfacciones.
Reconocer los logros y corregir sus errores de manera constructiva:
Expresá tu emoción y tu agrado al verlo que avanza en su desarrollo personal. Si comete un error dale sugerencias para mejorar. Así sabrá que nadie es perfecto, pero que todo logro, así sea pequeño, será valioso.
Escuchar y hacerse entender:
Es recomendable no discutir con los niños, cuando quieran algo que no sea razonable para tal o cual momento. Por ejemplo, suelen pedir muy seguido golosinas o juguetes y gritar si se les niega. En este caso te sugerimos repetir sus palabras: “sí, ya sé que querés la golosina”; luego, darle una razón: “pero antes de la hora de la comida, no debemos comer dulces”, de lo que se infiere algo muy claro; “ahora no comeremos golosinas”. Por lo general los niños insisten, por ello es necesario repetirlo una o varias veces para que comprenda razones y no imposiciones del adulto, esto permitirá que entienda mejor las cosas.


martes, 5 de mayo de 2015

Experiencias que inundan el alma y animan a seguir...

"...En otra ocasión, un papá separado, en su ocasional visita programada judicialmente, estaba junto a su nena en un consultorio externo, esperando la consulta al doctor, pero había muchos niños antes de ellos, así que debían armarse de paciencia y esperar. La nena concentrada en su celular, ni siquiera se interesó en lo que yo hablaba, solo me miró cuando le pregunté su nombre, y si quería un boletín de regalo, me dijo que sí, la recibió y siguió con su celular. Yo insistí en su papá, de que probara interactuar con ella, aunque sea con alguna de las actividades que estaban en el boletín, y me retiré luego. Unos treinta minutos después, al pasar por ese pasillo una vez más, el papá estaba abrazado a la nena, haciendo una de las actividades, y al verme me guiñó el ojo. Fue un hermoso momento y una foto inolvidable".

Esto nos contó Cristian, un Promotor de Salud de la Biblioteca Ambulante "Mientras esperamos..."